Día de la luz 2018

Muy temprano el sol ya se había encaramado sobre una nube, atraído por tantas sonrisas que caminaban de forma colorida e inquieta a la espera del compartir tan esperado, y como en medio de una danza despreocupada, aquellas sonrisas se encontraban y juntaban, formando figuras sobre el césped, levantando refugios, cobijándose con la sombra de algún árbol o entregándose al calor del astro curioso.

De un lado a otro, desfilaban las frutas jugosas, crujían las crispetas y se escuchaban carcajadas al descubrir las delicias de chocolate. Y poco a poco, comenzaron los balones a correr presurosos hacia la red, perseguidos por zapatillas zigzagueantes de todos los tamaños, mientras la música resonaba en todas direcciones dejando algunos cuerpos sacudirse y balancearse a su ritmo, como atravesados por aquellas alegres vibraciones sonoras.

Y así, el día fue avanzando y arrastrándolos, con la suavidad de un arroyo, al mundo musical de los años 80´, donde explosiones de energía, buen humor y desenvoltura levantaron una ola de emociones en el paraninfo. Se viajó en el tiempo entre palabras y sonoridades extranjeras, y un brillo en los ojos fue el reflejo de la meta alcanzada y la felicidad de sentirse satisfechos. Michael Jackson también se levantó de entre los muertos, y de forma maravillosa y acrobática impuso una sonrisa entre los espectadores.

Ya la tarde se dibujaba cuando 12 velas alumbraron la despedida de quienes parten tras nuevas aventuras. Con sus suaves palabras de agradecimiento y amor, recordaron sus pasos por “este lugar más que mágico”[1]. La lira y la tela también fueron los instrumentos para que 2 cuerpos contaran su historia y rodearan en un abrazo a una de las mujeres que los guío y los acompaño en su andar. Pues ahora sus velas también se preparan para recibir el viento y perseguir nuevos horizontes.

Y si aún los corazones no estaban suficientemente conmovidos, la sorpresa de un adiós con sabor a barro húmedo y fresco, inundó algunos ojos de gotitas de mar salado. El momento de compartir palabras de amor y de despedida se deslizó como la niebla silenciosa y el tejido de los vínculos se hizo evidente. Los abrazos, el llanto, la dulzura, el amor, avanzaron acariciando todos los corazones, y el astro curioso que aún se abrazaba al cielo, se sintió feliz de ver brillar este hermoso lugar con su luz propia.

[1] Extraído del discurso de las y los graduandos.


Por: Laura Trujillo.

Maestra face.




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